Polvo en los títulos. Polvo en las fotos. Polvo hasta entre las letras. Polvo en los comentarios. Polvo en las visitas. Polvo por todas partes. Es lo que tiene cuando te pasas dos semanas en un colegio al otro lado del Canal de la Mancha en el que no hay wifi y los pocos ordenadores de los que dispones tienen el acceso a Blogger restringido. De-sas-tre. Así que con esta entrada empiezo a limpiar el polvo que se ha ido acumulando y voy haciendo hueco a las nuevas ideas que estoy seguro empezarán a aparecer tarde o temprano. Saludos de nuevo Pies Planos.
miércoles, 27 de julio de 2011
sábado, 9 de julio de 2011
Lo que (no) sabemos
Sabes que no es para tanto
Sabes que es una pequeña isla en un océano gigante
Sabes que lo vas a pasar en grande
Sabes que no es más que una cuenta atrás
Sabes que la meta es una recompensa
Sabes que luego te reirás de todo esto
Sabes que tienes que saber enfrentarte
Sabes que no siempre será fácil
Sabes que a veces irá rápido
Sabes que a veces irá lento
Sabes beberte el lado bueno de todo esto
Sabes ser paciente
Sabes aprender a recordar
Sabes contar los días
Sabes echar de menos
Y entonces te armas de valor y te enfrenas a dos monstruos como la distancia y el tiempo. Te pegan, te torturan y te humillan.
Entonces lo piensas: no sabes nada.
Pero no importa porque en esta batalla no estamos solos, y al final, sólo al final salimos victoriosos y sin un solo rasguño. Podemos con esto.
(seis palabras)
lunes, 4 de julio de 2011
Mis días en Mílakros
Día gris en mi regreso a la civilización. Lluvia, tráfico, calor y mal olor. Han echo falta dos días para que me de cuenta de las ganas que tengo de largarme un tiempo de aquí. Han hecho falta dos días para que vea que todavía me queda mucho por conocer y que hay descubrimientos inolvidables ¡Tan poco tiempo y tanto que echar de menos!
Allí el aburrimiento no existe, el no hacer nada y la vagancia tampoco. El día es exprimido al máximo para poder saborear y aprovechar cada momento. Hasta los minutos de siesta tienen su sentido, que es el descanso por el gran número de actividades realizadas y el trabajo que ello conlleva. Un trabajo que se disfruta, pero con esfuerzo y mucha, mucha dedicación y cariño, que es lo que les sobra a las personas que gastan unos días de su verano para hacer que otros disfruten y aprendan. Envidia sana, admiración. He sido un mero espectador y espero haber ayudado en todo lo posible sin ser un estorbo.
Lo que allí se cuece es grande, y la forma en que se hace todavía más. Y siempre con la sonrisa por bandera y las ganas como himno. Un pequeño mundo al que espero poder volver de nuevo y del que me llevo un recuerdo único. Mi más profundo agradecimiento y admiración a Pancho, "Tit", Laura, Pati C, Santi, Nacho B, Guille, Nacho V, Mónica, Luís, Pati F, Marta, Borja, María, Manu y a los 39 protagonistas de esta increíble aventura.
miércoles, 29 de junio de 2011
Almost
No es tan fácil como parece. Darle rienda suelta a las palabras para que éstas puedan acomodarse en el escrito no siempre sale como uno quiere. Hay días (y semanas) en los que las musas se esconden, la inspiración se larga de vacaciones y la imaginación te repite "deja de flotar por las nubes y estudia". Sólo dos días, más bien un día y poco más. Esa es la distancia hasta la tan anhelada libertad veraniega. Hasta entonces tengo que centrar mi cabeza, que vive entre canciones nuevas, mi guitarra, vestidos que dejan la boca abierta, días calurosos y atractivos planes. Es la recta final hasta la linea de salida.
miércoles, 15 de junio de 2011
Tolerancia (cero)
Creo que he esperado demasiado para escribir esta entrada. De verdad, y no debería haber pasado tanto tiempo. Me da mucha rabia que por culpa de cosas que uno descubre de repente haya tenido que salir esto ahora y no antes. Pero cuando descubres que hasta la gente de tu entorno forma parte de ese gran cúmulo de personas a las que nunca te gustaría que perteneciesen sólo queda llenarse de decepción. Decepción porque no te imaginabas que llegarían a ciertos extremos. Desgraciadamente, muy poca gente sabe ver dónde está el límite.
Hay que tener criterio, no podemos ser marionetas todos los días de nuestra vida. Hay que tener claro (o intentarlo) qué es lo que pensamos, qué es lo que creemos y qué esperamos de nosotros mismos. El problema es la intolerancia, cuando creemos que nuestro criterio es el único aceptable. Es una palabra que pesa y desgraciadamente le gente no sabe reconocer que la lleva tatuada en la frente. Pero se les ve el plumero. Porque empiezan a escupir críticas a diestro y siniestro. Y no digo que esté mal criticar. Es más, una crítica bien fundamentada puede ser más que útil. Pero la crítica puede ser un arma letal, casi de tortura.
Hoy he corroborado que hay gente amargada que disfruta con la crítica, desmontando ilusiones y generando ODIO e INTOLERANCIA. Qué palabras más feas. Lo peor de todo es que son personas que portan el estandarte de la indignación, de el ansia de libertad, de democracia, de igualdad y de respeto ¿Y dónde narices está el respeto? Que yo sepa, no critican nada que les haya generado un mal de forma directa. Que yo sepa, nadie les ha dicho nada para que contesten con insultos y humillaciones. Es triste, muy triste, ver que personas a las que aprecias te suelten indirectamente semejantes bofetadas. Y me dan pena. Sí, creen que con esas lenguas viscerales van a dormir mejor cuando en realidad una buena dosis de reflexión y de respeto les haría mejores personas de lo que en realidad son.
Hay que tener criterio, no podemos ser marionetas todos los días de nuestra vida. Hay que tener claro (o intentarlo) qué es lo que pensamos, qué es lo que creemos y qué esperamos de nosotros mismos. El problema es la intolerancia, cuando creemos que nuestro criterio es el único aceptable. Es una palabra que pesa y desgraciadamente le gente no sabe reconocer que la lleva tatuada en la frente. Pero se les ve el plumero. Porque empiezan a escupir críticas a diestro y siniestro. Y no digo que esté mal criticar. Es más, una crítica bien fundamentada puede ser más que útil. Pero la crítica puede ser un arma letal, casi de tortura.
Hoy he corroborado que hay gente amargada que disfruta con la crítica, desmontando ilusiones y generando ODIO e INTOLERANCIA. Qué palabras más feas. Lo peor de todo es que son personas que portan el estandarte de la indignación, de el ansia de libertad, de democracia, de igualdad y de respeto ¿Y dónde narices está el respeto? Que yo sepa, no critican nada que les haya generado un mal de forma directa. Que yo sepa, nadie les ha dicho nada para que contesten con insultos y humillaciones. Es triste, muy triste, ver que personas a las que aprecias te suelten indirectamente semejantes bofetadas. Y me dan pena. Sí, creen que con esas lenguas viscerales van a dormir mejor cuando en realidad una buena dosis de reflexión y de respeto les haría mejores personas de lo que en realidad son.
lunes, 13 de junio de 2011
Esa época del año
Sí, estamos en esa época del año donde los codos soportan nuestro peso y el Sol nos guiña el ojo desde la ventana. Por eso escribo tan poco.
martes, 31 de mayo de 2011
Mr. Gentuza
De nuevo en época de calor, hormonas alteradas, nubes que arruinan planes de playa y... ¡Graduaciones! Por supuesto, no la mía ( a mi ya me tocó hace un año). Estos días sólo hay que salir de fiesta o echar una ojeada para verlos a ellos en traje y a ellas con vestidos espectaculares. Porque es cierto que terminar la etapa escolar se tiene que celebrar, que la noche de la graduación es su noche y la de nadie más.
Todavía recuerdo con ilusión mi graduación. Era la tan anhelada meta de una carrera por conseguir subir la media hasta límites que parecían inalcanzables. Con los exámenes terminados y la Selectividad todavía a una distancia prudente nos plantamos todos en colegio para el que sería el último acto al que acudiríamos como promoción. Se mezclaban en la celebración sonrisas, felicitaciones, padres orgullosos, profesores contentos de sacarse a los alumnos de encima (vaya mierda de vocación si sólo eres educador para repetir 20.000 veces "sois el peor curso que ha pasado por aquí". Amargados), nervios por conocer las notas y muchas ganas de fiesta. Me temblaban las manos mientras leía el discurso de los alumnos pero me tranquilizaba un poco el hecho de escuchar risas entre los oyentes y de intuir las ganas que todos teníamos de que se acabase tanto protocolo y empezase la auténtica fiesta (aquella que se había convertido en casi en una utopía después de tantos días de estudio).
Ya graduados, nos dimos al bailoteo en un local que habíamos alquilado para la ocasión. Nos lo estábamos pasando demasiado bien. Entonces llegó el momento de parar la música y empezar a repartir las bandas que se concedían a Míster y Miss "cuerpazo", "ojos bonitos", "sonrisa trident" y otras cosas la mar de bonitas. Pero también había Mr. "Friki", Miss "empollona" y títulos por el estilo. En este punto toda la diversión se va al carajo para muchas personas. Lo de conceder esos "premios", no sé por qué será, siempre es idea de aquellos conocidos como "los popus", los más cool, los guays, los faran... En definitiva, todos aquellos que se creen superiores a la raza (Nota: en la mayoría de ocasiones estos individuos son reparte-flyers) y que se inventan esto de los títulos para decirse a si mismos lo increíbles que son. Tanto ellos como ellas quedan al borde del éxtasis cuando les cuelgan una cinta en la que se dice lo guapos que son, lo bien que huelen, lo mucho que beben o lo grandes que las tienen. Lo peor no es esto. Lo peor es cómo humillan a otras personas por no ser como ellos. No tienen una neurona en su sitio y por eso no pueden entender lo duro que es celebrar tu graduación y que vengan los imbéciles de siempre a amargarte la noche. La gente dice que el tiempo nos pone a todos en nuestro lugar, pero desgraciadamente muchos de estos personajes seguirán colgándose premios y títulos a si mismos sin pegar un palo al agua.
Puede parecer que esté rabioso, que penséis "esto lo escribe porque a él no le tocó nada". Mentira, el que os escribe fue Mr. Sabelotodo. Y orgulloso de serlo.
Payasos.
Todavía recuerdo con ilusión mi graduación. Era la tan anhelada meta de una carrera por conseguir subir la media hasta límites que parecían inalcanzables. Con los exámenes terminados y la Selectividad todavía a una distancia prudente nos plantamos todos en colegio para el que sería el último acto al que acudiríamos como promoción. Se mezclaban en la celebración sonrisas, felicitaciones, padres orgullosos, profesores contentos de sacarse a los alumnos de encima (vaya mierda de vocación si sólo eres educador para repetir 20.000 veces "sois el peor curso que ha pasado por aquí". Amargados), nervios por conocer las notas y muchas ganas de fiesta. Me temblaban las manos mientras leía el discurso de los alumnos pero me tranquilizaba un poco el hecho de escuchar risas entre los oyentes y de intuir las ganas que todos teníamos de que se acabase tanto protocolo y empezase la auténtica fiesta (aquella que se había convertido en casi en una utopía después de tantos días de estudio).
Ya graduados, nos dimos al bailoteo en un local que habíamos alquilado para la ocasión. Nos lo estábamos pasando demasiado bien. Entonces llegó el momento de parar la música y empezar a repartir las bandas que se concedían a Míster y Miss "cuerpazo", "ojos bonitos", "sonrisa trident" y otras cosas la mar de bonitas. Pero también había Mr. "Friki", Miss "empollona" y títulos por el estilo. En este punto toda la diversión se va al carajo para muchas personas. Lo de conceder esos "premios", no sé por qué será, siempre es idea de aquellos conocidos como "los popus", los más cool, los guays, los faran... En definitiva, todos aquellos que se creen superiores a la raza (Nota: en la mayoría de ocasiones estos individuos son reparte-flyers) y que se inventan esto de los títulos para decirse a si mismos lo increíbles que son. Tanto ellos como ellas quedan al borde del éxtasis cuando les cuelgan una cinta en la que se dice lo guapos que son, lo bien que huelen, lo mucho que beben o lo grandes que las tienen. Lo peor no es esto. Lo peor es cómo humillan a otras personas por no ser como ellos. No tienen una neurona en su sitio y por eso no pueden entender lo duro que es celebrar tu graduación y que vengan los imbéciles de siempre a amargarte la noche. La gente dice que el tiempo nos pone a todos en nuestro lugar, pero desgraciadamente muchos de estos personajes seguirán colgándose premios y títulos a si mismos sin pegar un palo al agua.
Puede parecer que esté rabioso, que penséis "esto lo escribe porque a él no le tocó nada". Mentira, el que os escribe fue Mr. Sabelotodo. Y orgulloso de serlo.
Payasos.
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