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viernes, 17 de diciembre de 2010

Robinson Crusoe (Hoy hace un año)


Después de un día y medio de travesía por el océano Pacífico pude divisar, justo antes del anochecer, una silueta oscura en medio del agua. La isla de Robinson Crusoe. Por fin. Recuerdo la emoción y ver a todo el mundo asomándose para mirar. Al día siguiente pisaríamos por fin la isla que tanto nos había hecho soñar y trabajar. Tres días para explorarla y descubrir un mundo nuevo. Creo que ninguno de nosotros era consciente de que aquello estaba a años luz de lo que nos pudiésemos imaginar.

El día 17 de diciembre amaneció nublado. Salí a la cubierta del "Valdivia" para encontrarme con unos imponentes montes que salían del mar y se escondían en una capa de nubes bajas. A lo largo de la costa pude divisar imponentes acantilados. Sí, aquello parecía Jurassic Park. Justo enfrente estaba la pequeña población de San Juan Bautista. Fue allí donde, después de desembarcar en pequeñas lanchas, levantamos el campamento de la expedición. Tuvimos poco tiempo para prepararnos, porque al poco rato de pisar la isla comenzó una marcha que nos llevaría a la otra punta de la isla. Para eso tuvimos que subir una montañita. Podría decirse que tocamos el cielo, porque en la zona más alta de la montaña nos arropó una simpática nube con toda su agua. Al bajar a la otra mitad de la isla el cielo se destapó y pudimos contemplar fascinados el maravilloso paisaje de aquella remota isla. No lo negaré. Es el lugar más maravilloso, fascinante y bonito en el que he estado.

No voy a escribir mucho más de aquel día, porque no soy bueno describiendo paisajes, porque no quiero que me entre más nostalgia y porque sólo quería recordar que hace un año justo descubrí un lugar al que no creo que pueda volver y al que muy poca gente podrá ir. El 17 de diciembre fue el día que 270 jóvenes de todo el mundo pisaron la mágica isla de Robinson Crusoe.





miércoles, 15 de diciembre de 2010

Biodramina (hoy hace un año)


Hace un año callejeábamos por las calles de Valparaíso (Chile) camino al puerto. Allí nos esperaba el "Valdivia". Un enorme buque militar americano que ahora era propiedad del ejército chileno. Sería él el encargado de trasladar a la expedición de la Ruta Quetzal al objetivo del viaje: la Isla Robinson Cruse, en el archipiélago de Juan Fernández. Nos esperaban dos noches a bordo y un día de viaje de ida.

Recuerdo casi todos los detalles de aquella tarde. La jornada había comenzado de color gris en la casa de Pablo Neruda en Isla Negra, pero el cielo se despejó para mostrarnos los vivos colores de Valparaíso. Recuerdo también la emoción que se apoderó de mi y del resto de expedicionarios. "Ya nos vamos, ya nos vamos" se oía por todas partes. Todavía puedo ver a los marineros del ejército esperando en la cubierta del buque mientras la larga fila de casi 300 personas se aproximaba por el muelle. Antes de subir, una biodramina a cada expedicionario. Más adelante nos quedaría muy claro el porqué. Una vez en la cubierta disfruté de uno de los mejores momentos del viaje: el buque zarpó y puso rumbo a aquella isla perdida mientras que el Sol, que poco a poco iba descendiendo, creaba destellos de luz dorada.

El viaje fue inolvidable. La misma tarde de zarpar ya nos dimos cuenta de que aquel océano de pacífico no tenía nada. El camarote (o sollado) era enorme, uno para todos los chicos de la expedición. Angustiosas literas de 4 personas. Y todo se balanceaba. Todo. Pero no importaba, nos dirigíamos a un lugar único. La auténtica recompensa por el trabajo realizado estaba cerca. Muy cerca.

Pero, como dijo Ende, esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.

jueves, 18 de noviembre de 2010

La ilusión no se crea ni se destruye. Se comparte.

Eso es lo que hicimos hará poco menos de un año. 270 personas compartimos nuestras ilusiones en Navidad y Año Nuevo. Lo hicimos en Chile, en el que seguramente será el viaje de nuestras vidas. Es imposible olvidar las tres semanas que despidieron al año 2009 y los primeros días del 2010. Por eso quiero dedicar esta entrada a esos días, para no olvidarnos de lo importantes que fueron. Un saludo a todos y todas.